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Soja: cómo puede beneficiarse la Argentina de la guerra comercial entre Estados Unidos y China

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Según expertos, nuestro país tiene una oportunidad con los derivados de la oleaginosa, principalmente con la harina, producto del que es el mayor productor y exportador a nivel mundial

La decisión de bloquear las compras chinas a los estadounidenses, hicieron que los precios de exportación se derrumbaran y se apreciaran para países como Brasil.

La decisión de bloquear las compras chinas a los estadounidenses, hicieron que los precios de exportación se derrumbaran y se apreciaran para países como Brasil.

La Argentina se encuentra hoy frente a otra oportunidad. Se trata de la posibilidad de mejorar la balanza comercial con China, una de más desfavorecidas junto a la de Brasil. Y lo puede aprovechar a través de una mayor exportación de derivados de la soja. Esta nueva «ventana» se abre gracias a que el Gigante Asiático se encuentra librando una de las batallas arancelarias más brutales de los últimos tiempos frente a los EE.UU. Y como en todo enfrentamiento, habrá ganadores y perdedores. Pero, ¿cómo se está reorganizando el «Nuevo Mundo» para la oleaginosa?

Cabe recordar que a principios de julio se hicieron efectivos los aranceles recíprocos entre las administraciones estadounidense y china, acrecentando el clima de guerra comercial. Este conflicto tiene gran impacto en el mercado de la soja, ya que el país asiático es el mayor importador de poroto a nivel global y el norteamericano, el segundo mayor exportador, y junto con Brasil y la Argentina, cubren entre el 90 y el 95% de esa demanda, que completan Canadá, Uruguay, Rusia y Ucrania.

La Dirección de Informaciones y Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), considera que los EE.UU. se viene perjudicando con esta situación. De acuerdo al informe «Guerra comercial y reestructuración del comercio internacional de la soja», los analistas destacan que se advierte un fuerte retraso de las exportaciones del grano a China y señalan que el registro la tercera semana de julio muestra que las mismas se encuentran un 21% por debajo del dato para el año pasado, según el Departamento de Agricultura de ese país (USDA, por sus siglas en inglés).

En diálogo con Infobae, Blas Rozadilla, uno de los autores del trabajo de la BCR junto a Julio Calzada, explicó que «la Argentina no tiene tanto peso en el mercado internacional en lo que respecta a la comercialización del poroto de soja; pero sí es líder en lo que se refiere a la producción y exportación de harina y aceite«.

Analistas consideran que el botín está en lo que la producción sojera puede obtener de esta guerra comercial: la sustitución de las importaciones chinas del poroto por la adquisición de otros productos.

Analistas consideran que el botín está en lo que la producción sojera puede obtener de esta guerra comercial: la sustitución de las importaciones chinas del poroto por la adquisición de otros productos.

 Empresarios chinos ya manifestaron que tienen intenciones de ampliar las compras de subproductos de soja de la Argentina

Rozadilla anticipó que «ya se registran avances de solicitudes para la próxima campaña (abril-mayo de 2019); el año anterior a esta fecha, para el ciclo siguiente no había ventas comprometidas de subproductos de soja y hoy y hay un crecimiento significativo con 380.000 Tn, que gran parte irá para China», deslizó.

Una trampa a Trump

Rozadilla advirtió que «los EE.UU. tienen un peso importantísimo en las importaciones de soja de China. Si el Gigante Asiático elimina totalmente las compras de la oleaginosa a Norteamérica, no hay países que puedan reemplazar ese abastecimiento».

El estudio de la Bolsa rosarina señala que los orientales todavía tienen compromisos pendientes por aproximadamente 514.600 toneladas de Norteamérica de la campaña 2017/2018; y de 1,33 millón de toneladas para la siguiente, según los registros del USDA. «Es por esto que cabe esperar que se incremente el número de cancelaciones o de modificaciones en el destino de las exportaciones», aseguran. De hecho, en julio se confirmaron cancelaciones de compras realizadas por empresas chinas por 186.000 Tn adicionales (126.000 Tn correspondientes a la campaña actual, y el resto de la cosecha nueva).

 “Los aranceles que impuso China hicieron caer mucho el precio de exportación de la oleaginosa estadounidense, incluso provocó que quedaran muy por debajo de los valores de argentina y Brasil”, manifestó Rozadilla

«Al dejar de comprarle a los EE.UU., esto aumentó la demanda sobre los otros países productores y generó una caída en el precio de la oleaginosa norteamericana y una suba en el precio de los granos del resto. Por eso muchos compradores que consumían la soja estadounidense incrementaron las compras aprovechando los buenos precios y se reactivaron las exportaciones desde los EE.UU. a esos mercados».

El especialista rosarino resaltó que «principalmente países del norte de África y de Asia adelantaron muchas compras en los EE.UU. Si vemos el acumulado de las exportaciones de poroto hoy, comparado al mismo período de la campaña pasada, la diferencia no es tanta, es mucho menor a lo que se perdió en el mercado chino».

La administración de Donald Trump no cayó en la cuenta de las consecuencias que traerá el revés de Xi Xinping.

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Sucede que Consultoras internacionales aseguran que, pese a las diferencias comerciales, China confirmó que continuará con las compras a los EE.UU. de porotos de soja por la imposibilidad de sustituirla con la soja de otros países.

Rozadilla y Calzada explican en su estudio que, según el Centro Nacional de Información sobre Granos y Aceites de China (CNGOIC), las principales empresas dedicadas al procesamiento poseen inventarios de soja que se encuentran actualmente en su nivel más alto en años. Sin embargo, es probable que la situación cambie más adelante.

«Si los crushers no adquieren soja desde los EE.UU. cabe prever un déficit de materia prima durante el último trimestre del año. Los suministros brasileños caen a mínimos estacionales en el primer y cuarto trimestre, un período en el que las importaciones de China están dominadas normalmente por los EE.UU.», expresan desde la entidad y agregan que «el CNGOIC espera que las compañías chinas necesiten importar al menos 10 millones de toneladas desde los EE.UU. cuando la oferta proveniente del país sudamericano escasee».

Alegría brasileña

A partir de los datos de la Aduana china, la BCR señala que las importaciones de soja estadounidense en la primera mitad de la campaña comercial 2017/18 (que va de octubre a septiembre) cayeron un 22,6% respecto a la primera mitad de la campaña pasada (24,4 Mtn contra 31,6 Mtn del ciclo 2016/17). Esto se da en el marco de un aumento en las importaciones totales chinas para la mitad de la campaña; las mismas fueron de 41,5 Mtn entre octubre y marzo de la campaña pasada, y aumentaron un 5% a 43,65 Mtn en la actual.

Mientras países desarrollados aplican políticas proteccionistas, Argentina castiga al productor con retenciones.

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Calzada y Rozadilla aseguran que este incremento está directamente relacionado al incremento de las compras a Brasil, que es el principal vendedor de soja a China. «La mayor parte de la oleaginosa es adquirida por los chinos en la segunda mitad de su campaña comercial, cuando comienza la cosecha en Sudamérica; en promedio más del 80% de la soja brasileña arriba entre abril y septiembre. Entre octubre y marzo (último mes para el que se cuentan con datos desagregados) Brasil exportó 14,2 Mtn a China, 175% más que las 5,2 Mtn de igual período de la campaña previa. En los tres meses siguientes, este país exportó 25,5 Mtn a ese destino, un 10% más que en los mismos tres meses del año previo», sostienen desde la entidad.

Los especialistas de la Bolsa subrayan que en el último mes, las importaciones de soja de China crecieron un 13,1% respecto al año pasado, «ya que los compradores buscaron asegurarse los suministros desde Brasil para evitar costos potencialmente más altos en la soja de los EE.UU. que están sujetos a los aranceles».

Para comprender la magnitud de esta maniobra hay que considerar que China importó 8,7 Mtn en junio, frente a los 7,6 Mtn de hace un año. Del ese total, el 94,2% corresponde a compras a Brasil. Esto representa un aumento del 25% en las ventas de soja brasileña al Gigante Asiático para el sexto mes de 2018 en relación al mismo período del año pasado, en el que el vecino país comercializó 6,6 Mtn.

Según la agencia Bloomberg, se puede percibir que hay una mayor demanda por los envíos de soja brasileña para las entregas en agosto, setiembre e inclusive octubre. Mencionan además que Brasil puede enviar más de 5 Mtn métricas a China mensualmente hasta el décimo mes del año, aunque ese ritmo será más lento que el máximo alcanzado en mayo de alrededor de 9 Mtn.

No obstante, pese a las buenas nuevas, el principal socio argentino del Mercosur, deberá echar mano a la administración Trump, quien ve restringido el flujo de soja a China por las trabas arancelarias, pero encuentra una puerta trasera para colocar su poroto en tierras brasileñas, debido a que la oleaginosa brasileña no será suficiente para colmar la demanda china y a la vez alimentar a sus procesadores nacionales. «En el actual contexto optaría por destinar sus propios cultivos a China a precios mayores», afirman el trabajo de Rosario.

El informe de la Dirección de Informaciones y Estudios Económicos cita al representante de la Asociación Nacional de Exportadores de Cereales de Brasil (ANEC), Lucas Trindade, quien anticipó que la nación vecina podría importar hasta un millón de toneladas de soja estadounidense y consideró probable que las compras aumenten en octubre.

«La industria brasileña del crushing normalmente no necesita soja de los EE.UU, pero a partir de los movimientos que se dieron en los precios de exportación de diferentes orígenes, puede ser más barato importar la materia prima producida a miles de kilómetros en el Medio Oeste de Estados Unidos que comprar cultivos locales», sostiene la BCR.

Inversiones

Pero parece que China no sólo piensa en reemplazar mercados dónde comprar sojapara sortear el camino minado que le va dejando el inicio de esta guerra comercial con los EE.UU. También analiza invertir en los países donde va a adquirir lo que necesita.

«El principal y más obvio cambio va a ser el incremento en la participación de Brasil en las importaciones chinas. Algunos analistas plantean que esto podría dar lugar a mayores inversiones de empresas chinas en infraestructura de transporte en Brasil. La mejora en la infraestructura brasileña permitiría acelerar los flujos de commodities hacia los puertos y mejorar la competitividad de los mismos», explican Calzada y Rozadilla.

China evalúa invertir en infraestructura de caminos y puertos en Brasil, pero también en otros países proveedores de soja como Rusia, Ucrania y Kazajstán

China evalúa invertir en infraestructura de caminos y puertos en Brasil, pero también en otros países proveedores de soja como Rusia, Ucrania y Kazajstán

La otra cuestión para los productores brasileños pasa por la ampliación del área sembrada con soja respecto a la campaña 2017/18 que, según la Compañía Nacional de Abastecimiento (CONAB), marcó un récord de producción al alcanzar las 118,9 Mtn. Se espera que la superficie destinada al cultivo de la oleaginosa en la campaña 2018/19 crezca en un 2,3% desde las 35,82 millones de hectáreas previas, hasta la nueva marca histórica de 36 Mha.

Se prevé que las oportunidades aparezcan además para otros proveedores más cercanos al Gigante Asiático, como Rusia, Ucrania y Kazajstán. Desde la Bolsa de Rosario señalan que entre julio de 2017 y mayo de 2018 las exportaciones rusas pasaron de 340.000 a 850.000 Tn. Sin embargo, advierten que un mayor crecimiento en las ventas externas se ve limitado por cuestiones de infraestructura de transporte y logística, como incompatibilidades entre los sistemas ferroviarios, falta de conexiones viales y la ausencia de terminales marítimas para el despacho de granos.

Para eso también los chinos tienen alternativas, entre las que figura «One Belt, One Road», una iniciativa que se traduce estratégicamente en una integración asiática con elevadas inversiones en infraestructura de transporte y logística, «un esfuerzo para vincular las economías en una red comercial centrada en China», explica el informe. «El plan contempla crear -o recrear en muchos casos- corredores económicos a lo largo de las antiguas rutas comerciales. Así, los fondos se destinarían a construir, ampliar o modernizar la red de conexiones a lo largo de la vía comercial que unía Asia, África y Europa por mar y tierra. En ese contexto se destacan puertos, rutas, líneas ferroviarias y oleoductos», sostiene la Bolsa.

 Los analistas rosarinos explican que “el conflicto comercial ha generado que se tome a la idea de la diversificación de socios de importación de una manera mucho más concreta”.

Sucede que, por ahora, el autoabastecimiento es para la administración de Beijing, sólo un sueño. En base a una expansión del área de siembra de 0,6 Mha en relación a la campaña 2017/2018, el USDA ha pronosticado la producción de soja para el próximo ciclo en 15,2 Mtn. El aumento de la producción es impulsado por el aumento en los pagos de subsidios del gobierno chino para la siembra de soja en 2018. El aumento previsto en la producción es de 0,8 Mtn, un 5,6%, en relación a las 14,4 Mtn estimadas para la cosecha actual.

Rozadilla aseguró que «la producción China de soja es muy chica comparada al consumo. China no tiene aprobado la utilización de los cultivos genéticamente modificados, y eso le reduce mucho su posibilidad de aumentar rindes y complica la posibilidad de autoabastecimiento en el corto plazo», y aclaró que «la soja que se produce en China se utiliza mayormente para consumo humano en la elaboración de aceites, salsas, quesos (tofu) y otros alimentos. En cambio, la importada se utiliza para el procesamiento y consumo animal».

Insaciable

Nada parece ser suficiente para el Gigante Asiático. A la búsqueda de otros mercados, las inversiones en países proveedores del poroto, se suma la tendencia a que el sector ganadero incorpore ingredientes alternativos para la alimentación animal. Las importaciones proyectadas para el año de comercialización agrícola que comienza en octubre próximo serán de 93,85 Mtn, lo que implica una reducción de 2% en relación a las estimaciones anteriores. Esto se contrasta con el cálculo de 95,97 Mtn para la campaña agrícola 2017/18. La BCR remarca que «desde el gobierno chino, cabría esperar un crecimiento en la demanda de otros cultivos oleaginosos, como el maní, la colza o el girasol».

En este sentido, afirman que el presidente de la comercializadora de granos estatal COFCO dijo que su país podría comprar más colza, semillas de girasol y traer más harina de soja, harina de colza, harina de girasol y harina de pescado para cubrir los faltantes de suministro; considerando, además, que aumentar las importaciones de carne también es una opción.

Según Calzada y Rozadilla, «esto podría implicar un gran beneficio para nuestro país. Argentina es el principal exportador mundial de harina de soja, con una participación del 43% en la comercialización internacional. Si China vuelve a comprarle harina a la Argentina, esto generaría un importante impulso a la balanza comercial argentina, ya que es el producto que más divisas genera en materia de exportaciones: cerca de USD 10.000 millones anuales. El beneficio también se daría por el lado de las exportaciones de carne, teniendo en cuenta el acuerdo firmado recientemente entre el gobierno de nuestro país y su par chino para la apertura del mercado asiático a la carne vacuna argentina», auguran.

Lo cierto es que el desafío es gigante. De acuerdo al último informe de junio sobre el Intercambio Comercial Argentino (ICA) que difundió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), «nuestros principales socios comerciales (tomando en cuenta la suma de exportaciones e importaciones) fueron Brasil, China y EE.UU. en ese orden», y fue allí también donde se dieron las diferencias negativas más importantes. Por caso, las ventas a China sumaron USD 404 millones (-34,8% en relación a junio de 2017) y las compras, USD 877 millones (-13,5%, comparado a un año atrás). El déficit comercial con ese país fue USD 472 millones.

Según el organismo estadístico, el 68% de las exportaciones del sexto mes del año se concentró en dos productos: porotos de soja y carne bovina, deshuesada, congelada. En particular, los envíos de porotos de soja representaron más de la mitad del total de ventas a esta zona. El INDEC reveló que el «rojo» comercial acumulado en el primer semestre de este año fue de USD 4.541 millones, el 89% del total para ese período. Hay mucho por hacer, y muchos por ganar.

Rozadilla señala: «Este año estuvo muy marcado por la sequía. Si las condiciones climáticas acompañan en la próxima campaña, los resultados van a ser mejores Y sin duda la posibilidad de ampliar las exportaciones del mercado chino va a ser una oportunidad que Argentina va a poder aprovechar para disminuir el déficit bilateral con China».

Fuente: https://www.infobae.com

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