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La argentina que lidera una agencia nuclear binacional clave

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Con una trayectoria de más de 40 años en el ámbito de la energía atómica, Elena Maceiras es la flamante secretaria de la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (ABACC). En diálogo con DEF, explicó el rol de este organismo único a nivel mundial y repasó la agenda de un sector estratégico para ambos países. Por Mariano Roca.

Elena Maceiras, quien desde el pasado 1.º de agosto se encuentra al frente de la agencia binacional creada por Argentina y Brasil para administrar el Sistema Común de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares, no oculta su orgullo, pero, a la vez, es consciente de la gran responsabilidad que tiene por delante. «Me honra que ambos gobiernos hayan depositado su confianza en mi trayectoria», afirma esta licenciada en Física, que inició su carrera en 1976 como becaria de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y en 1994 se integró a la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), donde se convirtió en 2009 en la segunda mujer en acceder a un lugar en el Directorio y cuya presidencia ocupó entre septiembre de 2014 y marzo de 2015. Ahora se ha convertido en la primera mujer en asumir la secretaría de ABACC.

«Más allá de los papeles firmados por los dos países, la confianza se construye día a día a partir de la relación que se establece entre los inspectores argentinos y brasileños», afirma Maceiras, quien destaca el éxito de la ABACC, una institución pionera y única a nivel mundial, creada a partir del acuerdo suscripto en julio de 1991 por Argentina y Brasil para el uso exclusivamente pacífico de la energía nuclear. «Sin renunciar a los desarrollos tecnológicos propios, en estos 26 años, ambos países han logrado demostrar al mundo que la energía nuclear no es en sí misma proliferante», se encarga de subrayar.

Elena Maceiras, junto a su colega brasileño de la ABACC, Marco Marzo. Foto: Fernando Calzada.

Elena Maceiras, junto a su colega brasileño de la ABACC, Marco Marzo. Foto: Fernando Calzada.

En diálogo con DEF, la flamante secretaria de la ABACC no eludió ninguno de los temas que marcan la agenda de un sector clave, en el que, tal como ha quedado demostrado en estas últimas tres décadas, la defensa de la independencia tecnológica y de la soberanía nacional no se encuentra reñida con el cumplimiento de los compromisos asumidos en el marco del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Cabe recordar que Argentina adhirió al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) en 1995, y Brasil lo hizo en 1998.

 Lo más valioso de la ABACC es la confianza que se creó entre los dos países y la imagen que proyectamos al mundo de que la energía nuclear no es en sí misma proliferante

-¿Cuál fue la génesis de la ABACC?
-La ABACC es el resultado de un proceso de confianza y transparencia mutua en un área sensible y relevante. La Argentina y Brasil son dos países que poseen el dominio de la totalidad del ciclo del combustible y que actualmente no poseen ni tienen ansias de desarrollar armamento nuclear. Lo primero que hicieron ambos gobiernos, antes de firmar un acuerdo de salvaguardias con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), fue desarrollar un acuerdo conjunto para la contabilización y control mutuo de los materiales nucleares. El acercamiento se dio en la medida en que, sin renunciar a sus propios desarrollos tecnológicos, Argentina y Brasil decidieron demostrarle al mundo que eran transparentes en sus posiciones respecto de la no proliferación.

-¿Qué importancia tuvo la decisión, adoptada en 2008 por el Grupo de Proveedores Nucleares, de reconocer este sistema de fiscalización mutuo como una alternativa a la firma del «Protocolo Adicional», que desde 1997 el OIEA exige a los países que integran el organismo para garantizar el uso pacífico de sus materiales nucleares?
-Recordemos que tanto Argentina como Brasil son miembros del Grupo de Proveedores Nucleares (NSG). En 2008, cuando se discutió en su seno una serie de puntos que incluían la obligación de la firma del Protocolo Adicional para poder comerciar este tipo de materiales, el NSG acordó una cláusula por la cual, en el caso de la Argentina y Brasil, se suplía la firma de ese Protocolo por la existencia de la ABACC. Es importante señalar que la ABACC es un organismo técnico, mientras que la firma o no del Protocolo Adicional corresponde a una decisión política de los gobiernos. De cualquier manera, lo que hemos garantizado es que la existencia del sistema bilateral de contabilidad y control mutuo es, por ahora, garantía suficiente de que la utilización de los materiales que ambos países importen o exporten se dé dentro del marco de la no proliferación.

 La existencia de la ABACC es garantía suficiente de que el uso de los materiales nucleares que Argentina y Brasil importen o exporten se dé dentro del marco de la no proliferación

-Un área muy sensible, a la hora de hablar de no proliferación, es el enriquecimiento de uranio. ¿Cómo actúa la ABACC en ese ámbito?
-La ABACC controla tanto la planta de enriquecimiento de Brasil como la de Argentina. Los enfoques han sido muy bien estudiados y parten del supuesto, compartido por ambos países, de que ninguno de los dos está desarrollando, ni pretende desarrollar en el futuro, armamento nuclear. Por lo tanto, resguardando el conocimiento de las técnicas, ninguno de los dos ha puesto reparos para que se les apliquen medidas de salvaguardia a sus instalaciones.

-Otro punto importante es el de la gestión de los combustibles gastados. ¿Por qué es un tema tan sensible a nivel internacional?
-La importancia reside en el hecho que, al reprocesar los combustibles gastados, se puede sacar el plutonio y se pueden desarrollar eventualmente actividades de proliferación nuclear. Esto no significa que el reprocesamiento sea de por sí una actividad proliferante. Lo que defendemos desde Argentina y Brasil, que son dos países que no se encuentran limitados tecnológicamente en el dominio del ciclo del combustible, es que nadie nos venga a decir que no podemos reprocesar. La decisión obedecerá, eventualmente, a apreciaciones de tipo económico, energético o político, e incluso, cada país podrá llegar a soluciones diferentes.

Maceiras es la primera mujer que asume el cargo de mayor jerarquía dentro de la ABACC. Foto: Fernando Calzada.

Maceiras es la primera mujer que asume el cargo de mayor jerarquía dentro de la ABACC. Foto: Fernando Calzada.

-En el caso de la Argentina, ¿qué tipo de resguardos existen respecto de los combustibles gastados?
-Hoy, los combustibles gastados se encuentran en depósitos, ya sea en las centrales nucleares o en el Centro Atómico Ezeiza. A ellos se les aplican las salvaguardias, hasta que el país decida qué hacer con ellos. Una vez que se tome esa decisión, la ABACC deberá decidir si allí se terminan las salvaguardias o, en caso de que se decida su reprocesamiento, cómo aplicar los controles correspondientes. De todas formas, se trata de una situación controlable y existen antecedentes en la materia a nivel internacional.

 Los acuerdos firmados por Argentina y Brasil aceptan el derecho a la utilización de la energía nuclear para la propulsión naval

-¿Cómo funcionará el sistema de salvaguardias respecto del desarrollo del submarino nuclear brasileño?
-Es importante destacar que los acuerdos firmados por Argentina y Brasil no limitan el derecho de las partes al uso de la energía nuclear para la propulsión naval. La ABACC va a tener que proponer al OIEA un esquema de salvaguardia razonable y, para ello, primero vamos a tener que negociar internamente y poner en claro qué información se desea preservar, dependiendo de lo que se considere importante para la defensa. Eso lo deberá decidir el sector militar. La ABACC puede armar ese esquema y actuar, después, como intermediario ante el OIEA. El proceso no va a ser corto.

Las instalaciones nucleares argentinas y brasileñas están sometidas a un sistema de inspecciones binacional. Foto: Gentileza Balseiro.

Las instalaciones nucleares argentinas y brasileñas están sometidas a un sistema de inspecciones binacional. Foto: Gentileza Balseiro.

-En el caso de nuestro país, un proyecto en pleno desarrollo es el del reactor CAREM. ¿Qué hay de cierto en las afirmaciones que hablan del origen del proyecto como destinado a un eventual submarino nuclear? ¿Qué tipo de salvaguardia se aplica al proyecto, actualmente?
-El CAREM actual, por sus dimensiones, no se podría usar de ninguna manera para propulsión nuclear. Pero es cierto que en su génesis, el proyecto fue pensado como reactor para un submarino. Sin embargo, era otro CAREM; el actual es un reactor modular, de fácil construcción y trasladable a un lugar inhóspito. Para nuestro país, este proyecto constituye un paso adelante, tanto para diversificar nuestra matriz energética, como por su posibilidad de instalación, por ejemplo, en localidades aisladas de la Patagonia. Por otro lado, existe la posibilidad de exportar esta tecnología. Desde el punto de vista de la ABACC, el CAREM no deja de ser un reactor de potencia, diferente a los de Atucha I y II y Embalse, pero básicamente, las salvagurdias son similares a las de cualquier reactor de potencia y no representa el mismo desafío que otras tecnologías sensitivas, como las que mencionamos anteriormente [el submarino nuclear].

Fuente: https://www.infobae.com

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