abril 18, 2021

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Hallan en Argentina un barco “fantasma” desaparecido hace casi 100 años

Iba de Buenos Aires hasta Corrientes, llevaba siete tripulantes y lo estaban buscaban desde el año 1921
Hallan en Argentina un barco “fantasma” desaparecido hace casi 100 años

Restos de barco de San Pedro (Argentina) (Clarín)

Todo gracias al oportunismo de un pescador, de nombre Domingo, quien sacó su celular y empezó a fotografiar, río Paraná adentro, lo que parecían los restos de un viejo navío. Subió las fotos a Facebook para intentar llamar la atención de algún entendido o curioso, y quien picó fue José Luis Aguilar, director del Museo Paleontológico de San Pedro. Efectivamente se trataba de la antigua proa de un buque de madera que se incendió, se hundió en 1921 sin lamentar víctimas, pero su paradero era un verdadero misterio.

El hallazgo del Carmen Ligera -nombre de la embarcación-, tan azaroso como milagroso, se realizó a unos 200 metros del cauce principal del río, en un sector conocido como Cancha del Dorado, a 20 kilómetros de San Pedro y fue dada a conocer por la Agencia CTyS-UNLaM. “Y quiso la fortuna que la el Paraná estuviera muy bajo para lo que es la media del río -0.95 centímetros cuando lo frecuente son dos metros-, lo que permitió ver cosas que por lo general es imposible”, explica Aguilar.

El hallazgo del Carmen Ligera se realizó a unos 200 metros del cauce principal del río

Cuando se confirmó que se trataba del Carmen Ligera, Aguilar se dirigió al lugar del hallazgo junto con otro integrante del Museo, Javier Saucedo. “No tuvimos otra forma de llegar que en lancha y debimos anclar en la boca del arroyo”, describe el director, que sonríe por su pequeña epopeya: “Los últimos doscientos metros los hicimos en kayak porque, en esta parte, por la bajante del río, la profundidad es muy escasa”.

Aguilar, que en realidad es técnico químico, le imprime al relato un entusiasmo y heroicidad no deliberados: “Llegamos al barco con toda la fortuna de que ese día -de la semana última- hubo una bajada aún mayor que en los días previos, por lo que no solo se veía la proa, sino la barcaza en toda su extensión”.

En esa parte del río la profundidad es muy escasa

Aguilar cuenta que, para realizar la reconstrucción del hallazgo, se puso a buscar naufragios que hubieran ocurrido en esa zona, frente a San Pedro, desde el año 1900. “Sólo había registro de un lanchón comercial que navegaba desde Buenos Aires hacia el puerto de Corrientes.

Decía que se había incendiado en la noche del 21 de agosto de 1921, cerca de las diez de la noche, cuando pasaba por este sitio ubicado entre San Pedro y Baradero”, precisa quien investigó lo ocurrido y agrega pormenores del rescate: “Cuando su capitán vio que el incendio era incontrolable rumbeó el buque directamente a la costa, intentando que no desapareciera en la profundidad del río. En poco tiempo, las llamas deterioraron el casco y la nave se hundió”.

La barca se había incendiado en la noche del 21 de agosto de 1921, cerca de las diez de la noche

Los siete tripulantes, que navegaban con mercaderías valuadas en sesenta mil pesos oro de la época, lograron escapar en un pequeño bote salvavidas para ser rescatados, luego, por otro buque que pasaba por el lugar”, información que pudo conseguirse gracias a crónicas de la época, más puntualmente, del diario El Independiente, fundado por Alejandro Mascetti, abuelo del conocido periodista César Mascetti.

“Los miembros de la tripulación fueron trasladados a la dependencia de la Prefectura de San Pedro, donde se tomaron las declaraciones pertinentes y se registró el naufragio en el Libro de Guardia correspondiente”, puntualiza Aguilar a partir de la información suministrada por la buena predisposición de Alejandro Herenú, prefecto de la zona.

Los miembros de la tripulación fueron trasladados a la dependencia de la Prefectura de San Pedro

El de Carmen Ligera es un naufragio que quedó plasmado en los diarios de la época pero, con el tiempo, desapareció de la memoria colectiva porque dejaron de haber sobrevivientes, por lo que sobrevoló el apelativo de barco fantasma. “Entonces ser testigo de esta aparición de los restos de una barcaza de casi cien años, permite observar en primera persona, hacer contacto físico y visual, hacer un relevamiento fotográfico, es algo tangible, que ningún libro me lo está contando y que me da la posibilidad de elaborar una historia que la gente desconocía”, sostiene el químico que está al frente del Museo hace quince años.

El buque, de unos 18 metros de largo y construido con madera muy resistente -lapacho y quebracho-, se lo ve hundido casi en un cincuenta por ciento, y luce cubierto por sedimentos acumulados durante casi un siglo, “por lo que su rescate es una tarea titánica y un dineral que nadie está en condiciones de materializar”, se resigna Aguilar.

Finalmente, enfatiza el valor del hallazgo a partir del cambio de la geografía. “Es que cuando el buque navegó esos parajes, el lugar era muy diferente. Hace cien años, una pequeña isla dividía al curso del río y los buques pasaban de uno u otro lado de aquel islote. En aquel momento, el Carmen Ligera navegaba sobre el lado de la isla que daba a la costa entrerriana”. Pero con el paso del tiempo, la isla se fue modificando “hasta unirse al continente y aquel brazo de río por donde navegaba se transformó en un pequeño arroyo con escasa profundidad”.

El de Carmen Ligera es un naufragio que quedó plasmado en los diarios de la época.

Fuente: https://www.lavanguardia.com