abril 19, 2021

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Argentina: ¿es momento de plantar al FMI y adoptar un tipo de cambio fijo?

Más allá del ciudadano de a pie de Argentina (son siempre los primeros), los cazadores son cazados. Ya tienen más de 50 años

Foto: Un grafiti en Buenos Aires en protesta contra el FMI. (Reuters)
Un grafiti en Buenos Aires en protesta contra el FMI. (Reuters)

Macri ha hecho los deberes. Austeridad presupuestaria, tipo de cambio libre, recorte de pensiones y una fiscalidad más eficiente, entre otros. Aun así, incluso con el trabajo realizado y cumpliendo los parámetros exigidos por el Fondo Monetario Internacional, Argentina está al borde del abismo. Sigue la caída libre del peso, lo que encarece la deuda exterior, que a su vez retroalimenta la inflación. Difícil de comprender. ¿Qué está pasando en Argentina?

Pues que, 10.000 kilómetros al norte del país, hay un conjunto de depredadores, algunos tienen entre 25 y 35 años, manejan posiciones de 100 millones de dólares (lo que se convierte en casi 10.000 millones con el efecto del apalancamiento), ganan más de un millón de dólares netos al año y tienen el descaro de su juventud, que no tendría ni el mismo Cristiano Ronaldotirando un penalti en el minuto 95. Son fríos y calculadores.

En el 92 rompieron el sistema monetario europeo y el mecanismo de ajuste destrozando la peseta, pesadilla de nuestros padres y abuelos, y hasta la libra. Que le pregunten si no a Soros. Juntos pueden reunir algo más de 100.000 millones de dólares (100 billones americanos), algo más que un cuarto del PIB de Argentina, y son muy propensos al reto y al desafío.

Como excusa, pueden poner el anuncio o afirmación de un político que, en vez de generar estabilidad, añade leña al fuego. Su moneda se devalúa y en una segunda fase suben los tipos de interés, poniendo en jaque el crecimiento del país, la inversión productiva y las pensiones.

Aquí no se acaba. Hay más posibilidades de devaluación. Intervienen las reservas del país, antes destinadas a otras funciones productivas, que a su vez sirven de contrapartida al joven agente neoyorquino. Consiguen liquidez interviniendo con dichas reservas y actuando como contrapartida en los cortos. Se convierten en cazadores dentro de un zoológico.

Gente camina delante de un local de cambio de divisas en Buenos Aires. (Reuters)
Gente camina delante de un local de cambio de divisas en Buenos Aires. (Reuters)

Corre la sangre y llegan nuevas declaraciones. Los políticos hablan, y con mucho empeño, del kirchnerismo en Argentina, la ‘mano negra’ de Estados Unidos en Turquía… y echan más leña al fuego. Y al final vuelve a intervenir el Fondo Monetario con la misma receta: privatizaciones y moneda libre de fluctuación. ¿No será que los argumentos y recetas del fondo están ya devaluados al igual que las divisas?

Y, mientras, la crisis se va cobrando las primeras víctimas.

Más allá del ciudadano de a pie de Argentina (son siempre los primeros), los cazadores son cazados. Ya tienen más de 50 años. Nombres como Templeton, Pimco, Blackrock, Fidelity… Destaca el primero de ellos por su renovada ingenuidad y por corear antes de tiempo, hace unas semanas, el éxito de su participación en el rescate.

Existe el otro modelo, más cercano. Pequeños y medianos países que no aparecen en las noticias: Polonia, República Checa, Hungría y algunos asiáticos. Todos estos países hacen sus deberes. Unos se integran en el euro, otros se ponen como referencia una cesta de monedas estables como el dólar o el franco suizo y crean mecanismos de ajuste a desequilibrios comerciales y a diferenciales de inflación, para competir con monedas competitivas.

¿Y qué hace el modelo argentino? Recluta a algunos neoyorquinos, sin duda los mejores, con más experiencia de mercados y cargados de títulos de las mejores universidades… ¡Pero ni aun así! Entonces, aparecen los hombres del fondo, bien encorbatados, ocupando los aeropuertos y grandes hoteles de la ciudad, rigurosos y sin sensibilidades locales, y ofrecen dinero, miles de millones, a cambio de medidas y cumplimiento. Y todo esto con Christine Lagarde y toda su credibilidad a la cabeza. ¿Será quizás el momento de replantearse las medidas, de adoptar un tipo de cambio fijo y estable, de no privatizar industrias de sensibilidad nacional?

Momento para reflexionar. Quizás el juego haya cambiado para siempre.

Fuente: https://blogs.elconfidencial.com