julio 29, 2021

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Todo parece indicar que la Argentina se dirige hacia una terrible recesión que podría ser fatal para el presidente Macri a un año de la elección presidencial.

Desde la semana pasada las cacerolas han hecho de nuevo su aparición en las calles de las principales ciudades argentinas. Esa es la manera como el argentino raso está respondiendo a la grave situación económica del país, que seguramente lo va a afectar. Todo parece indicar que la Argentina se dirige hacia una terrible recesión que podría ser fatal para el presidente Macri a un año de la elección presidencial.

¿Cuáles son las razones que llevaron a esta nueva crisis en Argentina? De forma paradójica, desde su llegada al poder en 2015 el presidente Macri quiso satisfacer a los mercados internacionales, pero las cosas no le están saliendo como esperaba. Macri encontró, es cierto, una economía que después de doce años de gobierno Kirchner (Néstor y después Cristina) enfrentaba graves problemas con restricciones en el mercado cambiario, un elevado déficit fiscal, inflación y un débil crecimiento.

Ante la peligrosa mezcla de dificultades la primera respuesta del gobierno Macri fue de libro texto: eliminó la tasa de cambio fija y redujo la emisión de dinero. También impuso un plan de austeridad que llevó el déficit fiscal de 6 % a 3,9 % del PIB. Sin embargo, las políticas llevadas a cabo gradualmente para atenuar las tensiones sociales, no lograron corregir del todo los problemas, y los desequilibrios fiscal y externo continuaron siendo altos; tampoco se logró disminuir sustancialmente la inflación. De otro lado, se produjo una sequía que afectó la producción agropecuaria, la anhelada inversión extranjera nunca llegó y la economía empezó a depender excesivamente de la deuda externa en su forma de financiarse.

En esas condiciones, se empezó a gestar una peligrosa desconfianza hacia las medidas del gobierno, que este quiso enfrentar solicitando el desembolso anticipado del préstamo que el FMI había otorgado a Argentina. En efecto, esa entidad había consentido apoyar al país austral con el mayor plan de ayuda ofrecido hasta ahora a un país (50 mil millones de dólares). Sin embargo, si la decisión del adelanto del préstamo buscaba tranquilizar a los mercados lo que hizo fue exactamente lo contrario, porque los puso más nerviosos. El problema fue que el anuncio del adelanto hecho el 29 de agosto fue muy mal comunicado, como analiza el Financial Times, y exacerbó los temores acerca de una muy mala situación de la economía argentina que indujo una acelerada fuga de capitales.

Así las cosas, el peso argentino perdió 20 % de su valor en dos días la semana pasada, y cerca del 50 % en el año. La medida desesperada ante el derrumbe del peso fue aumentar la tasa de interés de política a 60 %, con el propósito de contener la fuga de capitales. El impacto de esa alza sobre la economía será devastador y generará un frenazo en seco al consumo y la inversión.

La enseñanza de este episodio es que los mercados internacionales están reaccionando de forma desproporcionada frente a las dificultades de las economías emergentes, sobre todo cuando ya empieza a vislumbrarse una mayor rentabilidad en los países desarrollados, ante la normalización de sus políticas monetarias. En esas condiciones las economías emergentes con desequilibrios importantes (Turquía, Argentina) son castigadas implacablemente. El gobierno argentino, además, incurrió en un peligroso coctel de incertidumbre en los planos financiero, económico y político que agudizaron sus problemas reales y lo están llevando a una sin salida.

Fuente: http://www.elcolombiano.com