Siete de cada diez embarazos adolescentes en Argentina no son planificados

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Unicef y organizaciones sociales lanzan una campaña de prevención centrada en romper asimetrías de poder entre géneros

Adolescentes argentinos observan métodos anticonceptivos.
Adolescentes argentinos observan métodos anticonceptivos.

“Queremos debatir sobre el aborto y nos hablan de abstinencia”, denunciaban Luna, Camila y Valentina, compañeras de un colegio secundario católico de Zárate, en una de las marchas celebradas este año a favor del aborto legal, seguro y gratuito. La ley de interrupción voluntaria del embarazo fue rechazada por el Senado el mes pasado, pero el debate público previo arrojó luz sobre la ausencia de educación sexual en numerosas escuelas y la elevada tasa de embarazos no deseados: siete de cada diez adolescentes que son madres no planificó su embarazo. Unicef, junto a otras organizaciones, lanza este viernes una campaña para reducir el número de embarazos no deseados y facilitar que los adolescentes puedan decidir cómo, cuándo y con quién tener relaciones sexuales.

“Estos embarazos están vinculados a múltiples factores sociales, económicos y culturales que van desde la falta de información y reconocimiento sobre el derecho a elegir; la falta de educación sexual integral en las escuelas; las representaciones estereotipadas de los roles de mujeres y varones y que invisibilizan las disidencias sexuales; el abuso y la violencia sexual, hasta las dificultades para el acceso a los servicios de salud y/o la interrupción legal del embarazo”, señalan las organizaciones al frente de la campaña “Mostrá tu poder”, dirigida a adolescentes de entre 13 y 18 años.

Partidarios y detractores de legalizar la interrupción voluntaria del embarazo coincidieron durante el debate en la necesidad de evitar los embarazos no deseados, pero discrepan sobre cómo lograrlo. “Estamos viviendo una situación contradictoria. El Ministerio de Educación difundió un estudio en el que decía que el 79% de los adolescentes demandaba educación sexual integral y también hay muchos padres que lo piden, pero hay grupos minoritarios con mucho alcance en redes que quieren lo contrario”, señaló Mabel Bianco, titular de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), en la presentación de la campaña. “Naturalizar que se hable de sexualidad siempre genera resistencias”, agregó Ana de Mendoza, representante de Unicef Argentina. Ambas hacían referencia a los padres que bajo el eslógan “Con mis hijos no te metas” se oponen a que las escuelas impartan educación sexual integral, tal y como las obliga una ley aprobada hace 12 años.

Hace un par de meses, los adolescentes se plantaron frente a los rectores y ocuparon colegios de Buenos Aires para exigir el cumplimiento de la ley. Uno de ellos fue Agustín Vidal, de 17 años y alumno de una escuela evangélica de Buenos Aires. “En todo el secundario nunca tuvimos ni una clase de educación sexual”, asegura Vidal. Cuenta que los estudiantes decidieron quejarse por primera vez este año a raíz de “la manipulación del debate sobre la despenalización del aborto” en el colegio, donde los profesores llenaron las aulas de mensajes del papa Francisco, de médicos y de personalidades famosas en contra de la interrupción voluntaria del embarazo.

A la falta de información se le suman las dificultades de acceso a métodos anticonceptivos, en especial los de que aseguran una protección prolongada, denunció Bianco. “En Uruguay, la generalización de esos métodos anticonceptivos redujo el embarazo adolescente cerca de un 25%”, detalló. “En nuestros servicios de salud hay oportunidades perdidas. Cuando un chico se acerca a preguntar por un método anticonceptivo le dicen tenés que venir con un adulto o venir más temprano o pedir un turno. Y el adolescente se va”, subrayó. Uno de cada tres adolescentes argentinos no usó protección en su primera relación sexual, casi en la mitad de los casos por falta de información o por información erróneas, según la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil.

Otro de los obstáculos son las relaciones asimétricas de poder y los roles estereotipados de género, contra los que apunta la campaña. Según la Encuesta de Juventud de 2016, el 24% de las jóvenes de entre 15 y 29 años que no usa métodos anticonceptivos porque su pareja no quiere. El 4,2% de las adolescentes declaró haber sufrido coerción en su primera relación sexual. Bianco remarcó que esas actitudes, que en muchos casos estaban naturalizadas, comenzaron a cuestionarse hace tres años, tras la aparición de las multitudinarias movilizaciones feministas aupadas por el movimiento Ni Una Menos.

El cambio cultural en marcha no ha sido suficiente para reducir el número de embarazos adolescentes no planificados, que provocan además abandono escolar. Una de cada cuatro madres adolescentes no llega a terminar la escuela primaria, frente a una de cada 20 entre las que no tienen hijos. Sin ese título básico, muchas renuncian a buscar un empleo remunerado. Casi siete de cada diez personas que no estudian, no trabajan ni buscan trabajo son niñas y adolescente que en general son madres y/o cuidan niños en sus hogares. “Es necesario un posicionamiento político fuerte”, exige De Mendoza, al explicar otros casos exitosos, como Inglaterra, donde se realizó una campaña integral centrada también en reducir el abandono escolar y el desempleo.

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