Juicio en contra de curas por abusos sexuales a niños

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Juicio en contra de curas

Hoy un tribunal penal de la provincia de Mendoza decidirá si los curas acusados por supuestos abusos sexuales a niños con discapacidad son condenados.

El sacerdote italiano Nicola Corradi, de 83 años, y el argentino Horacio Corbacho, de 59, recibirán el fallo absolutorio o condenatorio que podrían llegar a los 50 años de prisión; la corte formada por tres jueces también dictará sentencia al laico argentino Armando Gómez, de 49 años, a quien le podrían caer 30 años de prisión.

Los imputados no quisieron decir sus últimas palabras ante los jueces ante de que éstos pasaran a deliberar sobre el fallo que darán a conocer en las próximas horas. Los tres llegaron con semblante serio y esposados a la sala de audiencias. Corradi lo hizo en una silla de ruedas que era empujada por un guardia de seguridad, con la mirada fija en el suelo.

En este juicio que duró más de tres meses se ventilaron los aberrantes hechos presuntamente sufridos entre 2005 y 2016 por una decena de alumnos del Instituto Antonio Próvolo para niños sordos y con problemas de audición de la localidad mendocina de Luján de Cuyo.

Sobre estas acusaciones, que tienen como protagonistas a dos clérigos en su tierra natal, el papa Francisco no ha hecho comentarios públicos.

Los exalumnos de la institución esperan lograr la primera condena de cárcel para clérigos de esa institución católica, con sedes en distintas partes del mundo.

A los curas se les imputaron 25 hechos de abuso sexual agravado, abuso simple y corrupción de menores, por los que abogados querellantes pidieron 50 años de cárcel para Corradi, quien dirigía el instituto, y otros tantos para el otro religioso y 30 años para Gómez, quien realizaba tareas de jardinería.

Por su parte la fiscalía solicitó una pena de 45 años para cada uno de los curas y 22 años y medio para el jardinero, mientras la defensa de los acusados consideró que los relatos de las víctimas son inverosímiles y solicitó que se declare nulo el proceso.

Por ahora Corradi cumple prisión domiciliaria por su avanzada edad mientras que Corbacho y Gómez están confinados en una cárcel de la capital mendocina.

Este es el primero de una serie de juicios a los que serán sometidos otros exintegrantes del colegio, que ha sido clausurado.

El laico Jorge Bordón, que trabajó como administrativo en el instituto, admitió su culpabilidad en 2018 en un juicio abreviado y fue condenado a 10 años de prisión.

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